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EXISTENCIA PLANA
Karen Julieth Quiroga Bustos
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A veces sigue teniendo esa sensación de que quizá es posible volver si es que se ha ido y quedarse si verdaderamente ha estado, continuar, pero la realidad es que esta es tan efímera como un respiro de un momento cualquiera, en cualquier lugar, acompañado de cualquier persona. No hay un instante específico para exponer cuando empezó todo, supone que no le puso la importancia suficiente en el momento indicado y esas experiencias se convirtieron en agua de una quebrada que ni la roca más robusta podría parar, en ocasiones no quiere que eso suceda, quiere que se vayan, reinventarse, forjar nuevas bases, pero la verdad es que le cuesta pasar un pensamiento de su cabeza a la realidad tangible, es posible que sea el miedo quien impone esos límites que no se atreve a pasar, el dolor, el odio, la tristeza, todos se encuentran ahí con ella, pero es el primero quien exige que no haga nada, que se conforme, que no opine, que no sepa, ¿es esto una vida, o es un constante choque de emociones contrarias que la llevan de lado a lado sin rumbo alguno?. La verdad es que hablar de eso ya no le llama la atención, siente que ya nada lo hace, ve lo bueno y lo malo de la misma manera, a las personas en el mismo molde, y la ciudad como un laberinto del que no tiene ganas de salir nunca, la asusta, pero lo conoce. Se pregunta a diario si esto es realmente cómodo y si algún día va a sentir la necesidad de irse, ve un asomo de entusiasmo, una pequeña posibilidad de poder sentir, aunque sea por un momento la libertad que no sabe si algún día tuvo, pero es un paso sin reversa, es sentir frío el resto de su existencia, cree que no hay diferencia alguna, ¿está realmente viva?
El auto análisis es supremamente difícil, lo intuye todo y prevé que no tiene muchas cosas positivas y que no existe ni si quiera la intención de modificar estas, sus días no son grises, son blancos, opacos, sin sentido, no hay diferencias de los árboles con los edificios y de las personas con los papeles, sabe que hay algo que debe encontrar, pero la motivación solo sirvió para unos cuantos meses, era consciente de que se iría en segundos. Es un cascaron, usa a los seres vivos haciéndose una idea de lo que sienten y luego solo se va pensando en que no es eso lo que quiere y en si quiere algo para ella. Hay posibilidades de que exhiba sus debilidades en ocasiones, sin embargo, siempre terminan en la misma conclusión; no hay necesidad alguna de continuar, todo pesa, estorba, molesta. Se hace preguntas sobre la fe, ¿para que se usa algo imaginario para llenar algo real? No tiene marcas reales pues no sabe quién fue antes de despertarse en este momento y lugar, quizá solo nos mienta diciendo que no sabe y quiere esconder el dolor que ha sentido, esto con la intención de que nadie nunca más tenga acceso a él, que alguien le diga o le haga saber que no puede reemplazar el dolor que los demás le puedan ocasionar por el dolor propio, se entiende que nadie quisiera sentir de nuevo eso, pero es la naturaleza del hombre, que así se esconda en un sótano del dolor, él va a llegar a abrazarla.
En las ocasiones en las que he podido establecer una comunicación estable con ella me ha dicho que hay personas a las que extrañó, necesitó y llamó con gritos desgarradores hasta perder su preciosa voz y que sin embargo nadie atendió a sus suplicas, a sus lamentos, a sus dolores. Habla una y otra vez sobre la familia que tuvo, dice que no recuerda sus nombres, pero a veces le parece sentir esa calidez que ellos le daban, expresa con rabia que físicamente están siempre, pero hace muchos años que ya no están verdaderamente, y que no es posible intentar recuperar vanamente a quién no quiere volver. Estoy con ella en este momento, dice que no hay necesidad de seguir, que no hay más camino para nadie, que todos sabemos sobre nuestro final y que no hay sentido para sufrir toda una vida por una muerte inevitable.
Me contó dos de sus experiencias más duras; en la primera manifestaba que vio a la muerte llevarse la vida de su abuela delante de sus ojos, la sintió, y que eso jamás pudo olvidarlo, dijo que no encontraba significado a vivir una vida de desgracias para al final morir desgraciado, que no vale la pena intentar sobrevivir si ya es sabido por todos que no lo vamos a hacer. La segunda consiste en lo que sufrió al alejarse de los suyos y empezar a caerse de cara en la tierra, ahí despertó y supo lo que en realidad significa respirar; nada. Cuenta que hay una oportunidad, solo una y que es el camino que está tomando, quizá pueda ser un nuevo motivo y este pueda ser más duradero: las nuevas generaciones. Está dispuesta a verlas, por eso no se va, porque siente que puede ayudar a los que puedan ser como ella, y en el fondo sabe que ellos la pueden ayudar, al parecer después de esa mala experiencia si le quedó un sueño, solo uno…y lo está aprovechando.

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