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Marlon Camilo Gutierrez Montenegro



“Camilo y yo.”


Por: Marlon Camilo Gutiérrez Montenegro
 
A otro, a Camilo es a quien le ocurren las cosas, yo camino a su lado mirando uno a uno los días que van pasando. Que grande se ve aquel joven que desde chico siempre fue muy callado, su historia es curiosa. Pues desde muy pequeño tenia enormes curiosidades, deseos y miedos. ¿Cómo un ser tan pequeño puede en su interior contener tantas emociones?, Les cuento. Camilo nació en una familia llena de alegrías y sueños, en un pueblito como le decían, donde las personas eran nobles descendientes de muy buena gente, en un barrio llamado San Joaquín, pequeñito pero bonito. Con un mundo lleno de ilusiones y una bella capital por conocer mi madre decidió emprender esta bonita aventura junto a Camilo, nuestros hermanos y yo. Entonces yo, no podía entender porque mi padre no iría con nosotros si yo sabía que esa aventura le encantaría, pero a camilo no le importaba y lo único que le alegraba era ver sonreír su ser favorito en todo el mundo, nuestra madre. Ambos decidimos por el bien de todos callarlo y no decir palabra alguna, nos emocionaban otras cosas, como el nuevo colegio, por ejemplo.
Camilo siempre fue muy talentoso, le encantaba dibujar, pintar, correr, jugar futbol y demás, No bailaba era muy tímido para hacerlo, pero si le era muy fácil hacer amigos. Yo por otro lado siempre fui callado y distraído era buenísimo escribiendo, me gustaba mucho hacerlo, me costaba contar mis cosas, tenía pensamientos que para camilo hubiesen sido el caos. Pero bailaba, me encantaba bailar. Nos gustaba mucho estudiar, creo que era de nuestros pasatiempos favoritos. Nuestros días eran bonitos, comenzábamos a llevarnos muy bien, cualquier cosa que el hacía, me consultaba y de la misma forma yo lo hacía con él, era como si fuéramos uno.
No entendíamos porque el mundo funcionaba de ciertas formas, empezamos a conocer ese horrible sentimiento que llamaban “miedo”. Camilo siempre fue más fuerte que yo, el actuaba como si nada pasara, hasta bloquearlo completamente de su cabeza. Yo era todo lo contrario. Sentía que yo tenía los sentimientos más puros que cualquiera y deje que este sentimiento se apoderara de mí. Nuestros hermanos eran chéveres, era como tener los mejores consejeros en los mejores momentos, nos ayudaron mucho a superar esta etapa llena de este sentimiento tan pesado. Pero una a una fueron llegando noticias malas, tras de otras.
Mi padre que toda nuestra corta vida entonces era una figura llena de admiración y respeto, amor era lo único que emaba de ese ser. Camilo fue muy duro con él, cuestiona mucho todo lo que hacía y no le gustaba aceptar que le dolía cada vez más el no tenerlo cerca como siempre fue. Cierto día esa voz llena se seguridad y confianza que, aunque él no aceptara ambos amábamos escuchar, desapareció. Se fue para no volver, Camilo nunca pudo entender porque su corazón no lo perdonaba. Yo decidí plasmar todo su encanto en lo que mejor sabía hacer. Preciosas letras que me mantenían acompañado noche tras noche, día tras día consolándome con tal carga de dolor que yo no entienda.
Pasaban los días y veía poco a poco a camilo más perdido, aunque callado. Yo lo notaba quizás porque lo conocía mejor que a nadie, me fijaba en como poco a poco su luz, alegría y sonrisas que se veían la gran parte del día enormes, desaparecían. Yo intentaba hacerlo sonreír compartiendo todo lo que a mí me alegraba con él. Pero no fue suficiente.
Pasaban los años y ambos crecíamos, nos empezamos alejar uno del otro. Él ya tenía otros gustos, diferentes cosas en que pensar. Yo seguía hundiéndome cada vez más y más en encontrarme fuera de él. Existir sin que él estuviese a mi lado.
Camilo conoció a una persona, yo siempre desconfié de él y su manera de hablarle, de hablarnos porque soltaba comentarios al aire de ambos. Yo jamás le preste atención, sabía que el solo generaría problemas, últimamente eso era lo que causaban todos.  Pero él tenía algo diferente a los demás. Insistía día y noche no se daba por vencido, hasta que camilo le puso atención. No podía creerlo, el, la única persona en el mundo entero que podía escucharme dejo de hacerlo y se enfocó por completo en alguien extraño. No entendía nada, estaba confundido, poco a poco me fui apagando, mientras que camilo y él se hacían cada vez más fuertes.
Me refugie en los más profundos secretos de camilo, me sentía seguro y pensaba que de allí nadie podría sacarme, mi más profundo temor era el ser olvidado, por él, por camilo. Yo no podía ver a través de sus ojos que era lo que estaba sucediendo, pero lo entendía. Tenía una mirada perdida, aunque su sonrisa volvió. Estaba todo el tiempo feliz y no quise interponerme en eso. Decidí observar y cuidarlo desde lejos. A medida que el tiempo paso fui tomando cosas de lo que podía por ratos ver en los ojos de camilo. Creaba letras con su sentimiento alborado, era la única forma en que me pusiera atención, y hasta me preste para dedicárselos a ese.
Tiempo después sentía que algo no funcionaba con nosotros, no volví a salir y camilo estaba todo el tiempo triste, Yo estuve para el todo el tiempo, yo plasme todo su sentimiento en infinitas palabras llenas de los más profundos sentimientos que pueden ser leídos, le habían roto el corazón. Nos habían roto el corazón. Camilo cambio mucho, se los puedo negar, era una persona que no era reconocida a distancia. Vivía confundido y no le gustaba escuchar a nadie, ni a mi. Yo no salía sino cuando necesitaba de mí. Yo intentaba no dejar que eso me afectara, yo quería que todo cambiara.
Cierto día tome la decisión de enfrentarme a él, quería por primera vez tomar una decisión yo. Y siendo sincero, no me costó. Camilo ya se veía muy cansado. Yo por otro lado Salí con más fuerza que nunca para jamás volver allí. Y no me malinterpreten, no me olvido de el. Cada dia le muestro poco a poco todo lo bello que podemos encontrar juntos, he logrado que este feliz y que vuelva sonreír.

Él ahora me lee y es feliz, es feliz con lo que estoy construyendo, con lo que estamos construyendo.

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